jueves, 4 de febrero de 2016

EL AGOTAMIENTO DEL PADRE EN LA LUCHA POR LA CUSTODIA



18 meses. Es el tiempo que ha tardado la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife en dictar una sentencia en un caso de custodia compartida.

Se trataba de un caso complejo. Con muchos testigos y peritos; con interminables escritos de las partes y con los padres sometidos al duro interrogatorio de la jueza y de los abogados que estábamos allí presentes. Un caso complejo donde incluso conseguimos que los Colegios Profesionales de Abogados y de Psicólogos sancionaran respectivamente a la abogada de la madre y a la perito que actuó en el caso, por no ser objetivas en la causa.

A pesar de todo eso, el Juzgado de Primera Instancia deniega la custodia compartida, y la Audiencia Provincial tarda 18 meses en resolver el recurso.

Y en un caso tan complejo como éste, habiendo tenido un año y medio para preparar la resolución, obtenemos una sentencia de apenas 4 páginas que malamente se pronuncia sobre los aspectos jurídicos del asunto (que son muchos). Sin embargo, el Magistrado que la redacta considera apropiado introducir consejos morales como éste:



"Debe procurar el padre compartir más tiempo con su hijo, y amarlo, sin nombres ni condiciones". ¿Es esto serio? ¿Es serio que la Audiencia no se pronuncie sobre la prueba practicada ni sobre el fondo del asunto, pero luego dé indicaciones de conducta?

Más de 3 años pleiteando. Miles de euros gastados. Innumerables reuniones y más innumerables noches sin dormir las que ha pasado este padre con la única intención de compartir la vida con su hijo.

Por supuesto, después de haber pasado tanto, el agotamiento es evidente. Ya no quedan fuerzas para seguir luchando. Aunque la recomendación sea seguir recurriendo, poner las esperanzas en que el Tribunal Supremo se pronuncie realmente sobre el fondo del asunto y aplique la tan famosa "tendencia a normalizar la custodia compartida".

Por lo tanto, me pregunto ¿Es efectiva la justicia? Por supuesto que no. ¿Influyen los retrasos en la tramitación de los procedimientos? Sobra decir que sí. ¿Hasta qué punto afecta que tu caso lo juzgue un Magistrado poeta o con espíritu moralista?

Debemos seguir luchando para que la ley se aplique a pie de calle, que jueces y tribunales no la interpreten a su antojo. Pero sin olvidarnos que cada caso es una familia rota, un hijo separado de un padre, una vida marcada por los errores del sistema judicial.